Incoherente o no, a veces parpadeo más de lo -¿debido?- .. Pero eso pasa cuando estoy concentrada en algunos detalles y luego caigo que hace más de quince segundos que no quito la mirada de aquello que observo. Me gustan los detalles. Me gusta (él) detalle en particular del mundo. Pequeño o no, siento que este mundo es una reverenda mierda, pero esa mierda a mi me hace feliz. Porque a pesar de su existencia, puedo convertirla en una pintura o un boceto, un dibujo, y un escrito cuando entro en confianza con el teclado.
Hay detalles y detalles. Desde los más significantes que una persona puede tener con uno -como el levantarse, quedarse mirándolo cuando el otro duerme, y al ver que se despierta, tomar fuerzas e ir a la cocina a preparar dos cafés-, como también el adorar la sonrisa a tal punto que puede describirte como se genera en el rostro.. hasta los mas insignificantes que una "persona" puede tener con otro: el camino que realiza una hormiga que lleva el doble de su peso cargada en el ¿lomo? y como esa hoja o rama ha sido cortada... No interesa tanto el tamaño en sí, ni la situación, a más de uno se le olvida de la existencia del insecto y lo pisa sin cuidado. Pero es un detalle para mi, y eso basta para entender qué mierda puede ser todo esto, y qué poco puede durar la vida de una hormiga en este planeta. Pero siempre lo digo: cuidado con ellas.
Hay otros detalles. Ultimamente he notado la existencia de unos 589 detalles: mensajes de texto, llamadas, corridas, abrazos, miradas, silencios, ruidos, gotas de lluvia, pasto cortado, un escarabajo, un cascarudo, un pucho mal apagado, un saludo gritado en silencio repetido unas 20 veces en cuatro días, unas 3 tazas de cafés por día, fósforos que han quedado sin prender y sin embargo están fuera de batalla y la forma más dulce de besar que he visto en mi puta vida.Es una dulzura que si uno lo mira con cautela puede ver la transformación que padece el acto. Pasa de tener un simple roce, hasta ponerse tan violento que uno cree que podría morir en segundos.
Pasas de estar tirado en la arena, tirado en el pasto, con calma mirando que las nubes se corren rápidamente, hasta darte cuenta que, en pocos segundos, te estas hundiendo en el medio del océano, y que no hay nadie más que él que te de oxigeno. ¿Y realmente te lo da?, ¿o es aquel que para provocarte más, te tapa los ojos y te besa cruelmente, o te tapa la nariz, y termina matándote con un beso?
Esos detalles son aquellos que hoy me refiero. Detalles de hologramas resueltos, de crónicas pensadas, pasadas, y hechas realidad. De pensamientos cruzados. De canciones marcadas, recordadas, cantadas o balbuceadas luego de haberte dormido con alguien, y que después de una semana, charlando en un café te sonríes vagamente y casi con algo de vergüenza le dices "te acuerdas de la canción tal...." ... Y que aquella persona se sonroja, mira hacia abajo, se tapa los cachetes, casi apartándoselos, se recorre el rostro con sus manos y te sorprende diciéndote.. "si, la cantabas luego de hacer el amor".
Gestos, movimientos, situaciones de dos segundos que duran una vida entera.. Así cruzabas las piernas -me decía- y yo sentía que me moría... Aquellas gotas caían tan suaves por la ventana que por momentos pensabas que ella lloraba y no que estaba lloviendo...
Nunca puso una cucharadita en cada taza de café. Siempre ponía una sola, eso me daba el pie a robársela seguido, aunque sin necesidad de revolver aquel líquido, bastaba con mirarlo a los ojos y hacerlo durar una tarde entera aunque se enfríe. Todo vale la pena así.
Y ese mechón. Y esos asientos del micro. Y ese gordo que dormía a mi lado, que quién sabe qué edad tenía ni cuanto medía su panza, el tipo a penas hizo contacto con el asiento, empezó a roncar muy fuerte. Y yo ahí, quieta, e inquieta. Mirando, arriesgándome, intentando quitarme la vergüenza que, terminé pidiéndote que lo hagas de una puta vez y mismo ayer te pedí que me ayudes a quitármela. Lenta o bruscamente, No me importa, se que me cuidas hasta en los más mínimos detalles.
Y tantos más son aquellos que me hacen chocarme contra la violencia de tus ojos. Tantos más son los que me hacen sentarme a escribir acá, a parte de la dulzura de sus dedos y de la manía de bajarme los breteles la remera que posaban sobre mi hombro derecho, darle un beso suave y volverlas a subir.No tardabas en convertir un rostro pasible en uno activo, en una sonrisa pequeña a una gigante que casi desborda de tu rostro, y no parabas de hacerme sonreír con cosas pequeñas... así de chica me sentía en ese mundo tan pequeño. Mis problemas continúan, pero deseo ponerlos en un segundo plano, pues tengo mejores planes. Ahora me dedico escribir cosas que tengo en la sangre y en la mente.
Ahora me dedico a besar nubes, a agacharme rápido y a extender mis dedos para tocar el pasto de la calle dos segundos mientras camino por algún lugar conocido o no. Me detengo a mirar los colores que aparecen en el cielo y en los rostros de los bebés cuando se sonríen o cuando quieren decir algo y las madres están atentas a una rebaja de precios en algún local de ropa horrenda... Y ellos se tocan los dedos, empiezan a fruncir la frente, sus cachetes se llenan de nada y los ojos comienzan a cristalizarse de tal manera, que las lágrimas ocupan tanto espacio que empiezan a deslizarse por esos cachetes rojos... Automáticamente el niño empieza a llorar, al igual que la madre mueve el carrito pensando en que quizá tiene hambre o se hizo algo. Pero no. Ella no le da bola y para él es una tragedia.
Y me encanta ver eso. Me encantan los círculos que forman las gotas de la tormenta cuando caen sobre el agua que se acumula en las calles que tienen mal el desagote. Y que la gente corre desesperadamente para no mojarse... Y es agua... Sólo agua.. Y vos y yo corrimos también.. Y también me invitaste a caminar bajo ella. Y esquivamos los charcos. El barro fue nuestro, al igual que la humedad, el frío y el calor.
Y qué iba a saber yo que después de este tiempo las cosas cambien de color. Y qué iba a saber yo, que mis detalles funcionaron en vos, y que tus detalles funcionaron en mi de manera tal, que hoy por hoy estoy enferma...
Un detalle más: él también lo está. Y eso me encanta.
1 Caricias:
me recuerda a juan ...
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